Depósitos estructurados: una moda que no pasa

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Saldo vivo de la partida Pasivos financieros híbridos donde agrupa todos aquellos productos compuestos por un contrato principal de depósito y un derivado financiero asociado

En general son productos muy complejos pero lo que les hace especialmente atractivos al inversor medio es que, aunque existen múltiples variantes de depósitos estructurados, en general la mayoría nos garantiza el 100% del capital a vencimiento y un cupón extra si se cumplen una serie de condiciones.

Pero ¿qué hay que tener en cuenta antes de entrar en estos productos y que pocas veces nos cuentan?

Lo primero es que, como en cualquier otra inversión financiera, el riesgo va de la mano del posible beneficio y que, lógicamente, las condiciones para cobrar el cupón no suelen ser fáciles de cumplir. Eso sí, cuánto más difíciles son de cumplir estas condiciones, es decir, menos probables, el cupón que se ofrece suele ser mayor. De este modo, por ejemplo, cuánto mayor sea la cesta de acciones o de índices que tengan que estar por encima de un valor determinado a vencimiento; cuánto más diferentes sean los sectores a las que pertenezcan (más descorrelacionadas) y cuánto mayor sea al plazo de vencimiento, mayor será el cupón, puesto que es menos probable que se cumplan todas estas condiciones, con lo que es probable que tengamos comprometido capital a vencimiento sin que, al final, consigamos ninguna rentabilidad.

Otro de los principales inconvenientes de estos productos, que se encuentra en relación directa con el aspecto mencionado anteriormente,  es la dificultad – por no decir imposibilidad – para calcular el valor final de la inversión en el momento inicial, ya que en estos productos la rentabilidad final no se conoce hasta el vencimiento de manera exacta, puesto que hasta ese momento  no podemos analizar el grado de cumplimiento de las distintas condiciones. Este hecho podría llevarnos a no tomar la decisión financiera óptima para nuestra cartera.

Poca liquidez

Por si fuera poco, a todo esto hay que añadir la poca liquidez de estos instrumentos, pues la mayoría de las veces no permiten cancelación anticipada, con lo que el dinero de la inversión se quedaría cautivo hasta el momento del vencimiento de la estructura. En el caso de permitir cancelación anticipada la comisión de penalización oscila entre el 1,5% y el 5% del capital invertido.

Con todo, si al final el inversor se decanta por contratar un fondo estructurado, es importante confirmar siempre antes de la contratación si el 100% de los ahorros están garantizados en caso de quiebra de la entidad, lo que no siempre sucede. Esto es porque, si bien la parte de renta fija de los depósitos estructurados sí está garantizada por el Fondo de Garantía del Banco de España (FGD) hasta los 100.000 euros, puede que la pata variable del instrumento no tenga ninguna cobertura en caso de quiebra, ya que esto abarata el producto final. En este sentido, en ningún caso hay que confundir este producto con los bonos estructurados, ya que estos últimos nunca están garantizados por el FGD sino que directamente están vinculados con la solvencia del banco que los emite.

El reducido tipo de interés de los depósitos ofertados por las entidades bancarias españolas en los últimos tiempos está haciendo que los inversores con mayor aversión al riesgo busquen alternativas de inversión con mayor rentabilidad, como fondos más conservadores y depósitos estructurados. En el gráfico que ilustra esta noticia, que se ha construido con las estadísticas del Banco de España, se puede ver como el importe del dinero invertido por los españoles en fondos estructurados se cifra actualmente en 18.644 millones, si bien en marzo de 2015 llegó a alcanzar los 22.000 millones, considerándose, no obstante, en ascenso desde el año 2012.

La principal ventaja de estos productos, y de las que se hacen eco sobrado en su comercialización, es que en ocasiones podemos obtener rentabilidades superiores a los depósitos a plazo fijos convencionales, aunque habrá que entender cuál es la rentabilidad máxima que nos puede proporcionar el depósito estructurado elegido, lo cual no siempre es fácil de determinar como ya hemos apuntado antes. Por otro lado, también se suele apuntar como ventaja que permiten al inversor aprovecharse de movimientos en la bolsa sin tener que invertir directamente en acciones o índices (como en cualquier otro fondo) y conservando, en la mayoría de los casos, si llegamos a término con nuestra inversión, el 100% del capital.

No equivalente a la TAE

Por último señalar que como estrategia comercial se suele vender que el cupón es elevado pero no es equivalente a la TAE, que es la medida con la que se suele comparar la mayoría de productos financieros. Por ejemplo, si en el folleto comercial aparece que el cupón es del 3% a 3 años, en realidad lo que nos están ofreciendo es un interés anual del 1%.  Con este lenguaje lo que se intenta es vender como atractiva una rentabilidad que, cuando se calcula anualizada, nos puede que no bata siquiera la inflación y no nos deje darnos cuenta de que, en realidad, nos están ofreciendo mucho menos de lo que parece por inmovilizar nuestro dinero y que puede haber otros productos financieros mucho más atractivos en el mercado.

Escrito por: Javier Blanco Cuñado
Director General de ANATTEA Gestión.