¿Llega la revolución en la distribución de fondos?

Bolsas y Mercados Españoles (BME) anunció que su plataforma de negociación de fondos de inversión podría estar lista en abril de este mismo año para sus primeras pruebas, con la intención de poner en marcha las primeras operaciones reales antes de final de año.

Se ha retrasado ya en dos ocasiones debido a que no se aprobaba la normativa de Compensación, Liquidación y Registro pero previsiblemente se realizará en abril y permitirá el despliegue de esta plataforma para que existan decimales a la hora de contratación en el número de títulos.

Una vez en marcha se permitirá al inversor contratar un fondo de un modo similar a la que se realiza con la operativa en acciones, bonos o fondos cotizados (ETFs). España se sumaría así a la tendencia iniciada en otros países de nuestro entorno europeo como Luxemburgo, Irlanda, Holanda, Italia y los países nórdicos, donde la contratación de fondos en sus bolsas es posible.

Tal y como está confeccionada la industria de inversión en nuestro país hasta el momento, cuando alguien quiere entrar en un fondo de inversión acude a su entidad financiera y lo normal es que esta le trate de vender los suyos propios. Si quiere comprar uno de un tercero, debe pedirlo expresamente o acudir a los supermercados de fondos que tienen firmas como Inversis, Renta 4 y Allfunds, y, en ese caso, su entidad o la plataforma obligará al fondo a retrocederle parte de la comisión de gestión que el cliente paga (los famosos rebates).

Las gestoras de los fondos pueden evitarse entrar en este juego, pero entonces los vendedores de las entidades financieras nunca van a promocionar sus productos aunque sean mejores que los que comercializan. Así que están condenadas a que sus productos -así como su nombre- no lleguen al conocimiento del inversor salvo que sea una persona informada y se moleste en buscarlas expresamente. Esta es la situación de algunas gestoras grandes y de muchas medianas y pequeñas.

Claves del proyecto

La plataforma de BME viene a romper este esquema porque va a permitir que los clientes de cualquier banco o firma de valores compren directamente participaciones de fondos en bolsa como si fueran acciones de empresas cotizadas, sin necesidad de pasar por ningún intermediario que se quede con parte de la comisión. Una auténtica revolución que beneficia en principio tanto a los clientes -ya que se acaban los conflictos de interés y pueden acceder a los mejores productos para su perfil en igualdad de condiciones que los que le interesa colocar a su banco- como a las gestoras pequeñas e independientes, que es donde suelen estar los fondos de autor.

La clave del proyecto es que permitirá al inversor acceder a este tipo de productos a través de los brókers, y tal vez suponga una amenaza para las todopoderosas plataformas de distribución de la gran banca.

También es Innegable que el producto se puede convertir en una importante fuente de ingresos para BME, teniendo en cuenta el crecimiento que en los últimos años ha registrado la industria de fondos en España, donde el volumen de activos en fondos de inversión y Sicavs asciende ya a 253.948 millones de euros con datos de Inverco a cierre de enero. Y más del 45% del volumen gestionado está en manos de las gestoras de los tres grandes grupos bancarios del país: CaixaBank, Santander y BBVA.

Un modelo de distribución que, con la plataforma de BME en el ruedo, podría pasar a dar más importancia a la gestión en el sector y preocuparse realmente por la rentabilidad real de estos productos. También va a dotarlo de más transparencia de cara a la futura implantación de MIFID II.

Escrito por: Javier Blanco Cuñado
Director General de ANATTEA Gestión.