Qué son los derivados (II) Opciones y warrants

Como vimos en el artículo anterior, los derivados son instrumentos financieros cuyo valor depende de otro activo, al que llamamos subyacente. En este artículo explicaré el funcionamiento de las opciones de compra y venta. También comentaré los warrants, que son muy similares, aunque sólo para desaconsejarlos.

Comprar una opción de venta o put nos da la posibilidad (no la obligación) de vender un activo  subyacente a un precio determinado (precio de ejercicio o strike) en una fecha de vencimiento. Las opciones de tipo europeo sólo pueden ejecutarse en esa fecha, mientras que en las americanas el comprador de la opción tiene la posibilidad de hacerlo en cualquier momento.

Imaginemos que compramos acciones de Telefónica a 6,10. En principio creemos que va a subir este año, por eso las hemos comprado, pero nos gustaría tener la tranquilidad de que nunca vamos a venderlas por debajo de 5 euros si el año fuera malo. En este caso, si compramos puts de la acción de Telefónica con strike 5 y vencimiento diciembre de 2020, podríamos venderlas a 5 si cerrase el año por debajo de ese precio. En caso de que Telefónica terminase el año por encima de 5 euros, simplemente no ejecutaríamos la opción de compra. Para poder comprar este put, que en la práctica para nosotros es como un seguro, tendríamos que pagar una prima, que en este caso estaría en torno a 15 céntimos por acción.

La contrapartida de esta operación haría el papel equivalente a una aseguradora vendiendo puts. Sería alguien que esté dispuesto a cobrar esa prima, a cambio de asumir el riesgo de comprar esas acciones de Telefónica a 5 euros si terminan el año por debajo de ese precio.

Alguien podría preguntarse ¿por qué gastar dinero en pagar esa prima en vez de simplemente poner en el mercado una orden de venta en stop a 5 euros con validez hasta fin de año, para que si la acción toca ese precio se nos vendan automáticamente nuestras acciones?

Un stop así tendría sentido, y por supuesto nos ahorraríamos la prima. Sin embargo, la compra de puts tiene dos ventajas: la primera es que nos aseguramos que 5 será nuestro precio de venta, mientras que con una orden en stop podría haber gaps de apertura o deslizamientos que nos hicieran vender muy por debajo. La segunda ventaja es que si la acción cayera por debajo de 5€ para después remontar y terminar el año en 7, por ejemplo, con el put comprado nosotros seguiríamos teniendo las acciones, mientras que con la venta en stop las habríamos vendido.

Comprar una opción de compra o call nos da la posibilidad (no la obligación) de comprar un activo  subyacente a un precio determinado (precio de ejercicio o strike) en una fecha de vencimiento.

Por ejemplo, si pensamos que Telefónica podría tener un buen año, pero no queremos arriesgarnos a comprar la acción ahora a 6,10 por miedo a posibles pérdidas, podríamos comprar un call con strike 6,25 y vencimiento diciembre por unos 30 céntimos. Ese contrato nos daría la posibilidad de comprar las acciones a 6,25 en caso de que terminen por encima. Si terminan por debajo, perderíamos simplemente la prima pagada y no compraríamos las acciones. Esto significa que  empezaríamos a ganar si Telefónica cierra el año por encima de 6,25+0,30= 6,55€.

En este caso, nuestra contrapartida podría ser alguien que tenga compradas acciones de Telefónica y no le importe renunciar a subidas por encima del strike a cambio de cobrar el dividendo y la prima de la call. Vendiendo ese call, se compromete a vender la acción a 6,25 si en la fecha de vencimiento está por encima de ese precio.

La compra de opciones como hemos visto tiene un coste limitado a la prima pagada pero una posibilidad de ganancia ilimitada si el precio del subyacente termina por debajo del strike de nuestro put, o  por encima del strike de nuestro call. Por eso para los que se acercan a este mundo suele ser más atractivo comprar opciones que venderlas, ya que al venderlas tenemos una ganancia limitada, la prima, pero unas pérdidas potenciales ilimitadas.

Sin embargo, en la práctica suele ser más rentable asumir el riesgo de actuar como una aseguradora y vender opciones, ya que el paso del tiempo juega a nuestro favor. En los ejemplos anteriores, si Telefónica se queda en torno al precio actual de 6,10, o simplemente cierra el año entre 5 euros y 6,25, los vendedores de opciones se quedarán con la prima.

Esto nos lleva a los warrants. Básicamente son lo mismo que las opciones, pero están emitidos directamente por las entidades financieras, por lo que sólo pueden comprarse. Esto significa que no es posible hacer con ellos la operativa más interesante con estos instrumentos, que como acabamos de comentar es la venta. Por eso considero más interesante operar en opciones.